Compartir
Seguro que si nos ponemos a recopilar los inconvenientes que muchos bikers ven a la hora de montar en bicicleta durante los meses más fríos del año, resulta una buena lista con las consabidas y típicas “excusas” sobre las bajas temperaturas, las pocas horas de luz, el barro, la lluvia…
Sin embargo, ya sea salir a dar una vuelta o marcarse una buena ruta, el hecho de hacerlo en esta época tiene una serie de ventajas , las cuales debemos saber aprovechar y sacar partido de ellas.

Rendimiento a bajas temperaturas

Quién rueda todo el año seguro que ya ha notado la diferencia considerable de sudoración entre verano e invierno. Nuestro cuerpo va más refrigerado de forma natural gracias al clima, y el desgaste que sufre en cuanto a pérdida de sales minerales también disminuye.

Al final, todo se resume en que a bajas temperaturas podemos rendir más, siempre y cuando seamos conscientes de que debemos igualmente realizar un calentamiento adecuado y mantener una alimentación e hidratación acorde al esfuerzo físico realizado.

Agarre

Está claro que meterse en un barrizal de medio metro de profundidad no aporta absolutamente nada a la ruta y es una clara fuente de desgaste extraordinario para nuestros componentes. Sin embargo, dejando de lado este tipo de terrenos, un terreno de montaña húmedo y con sus pequeños charcos suele aportar un incremento considerable del agarre de las cubiertas en comparación cuando está totalmente seco.
A tener en cuenta, eso sí, que las rocas y raíces suelen estar mucho más resbaladizas cuando ha llovido.

Consumo de agua

Una consecuencia de lo explicado en el primer punto es que, de forma general, solemos requerir menos hidratación para una ruta si la comparamos con realizarla en pleno agosto. Menos agua a llevar supone menos peso en la bicicleta y, además, con este clima muchas fuentes naturales vuelven a tener agua. Por lo que salir a rodar en invierno es una estupenda forma de bajarle peso a la bicicleta a coste 0.

Rodar de noche

Lo que muchos ven como un inconveniente, otros lo aprovechan para disfrutar de una forma de hacer ciclismo muy interesante, las salidas nocturnas. Rodar de noche te permite disfrutar del monte con una tranquilidad absoluta, te entrena los reflejos al tener que estar más pendiente del entorno debido a que solo cuentas con la iluminación artificial que llevas y  supone redescubrir caminos que te conoces de sobras y que, al circular de noche por ellos, parecen totalmente diferentes. Eso sí, son imprescindibles unas buenas luces delantera y trasera.

Ropa de invierno

Existe una extensa gama de ropa de invierno con la que adecuar el nivel de protección frente al clima que cada biker necesita. Chaquetas impermeables, cortavientos, tejidos térmicos… es cuestión de dar con la combinación correcta para sentirse a gusto encima de la bicicleta y no pasar ni frío ni calor. Algo que, por ejemplo, en verano no podemos regular los días de mucho calor, salvo que nos estemos echando un bidón de agua por encima cada 10 minutos.
Y tú… ¿Ya has disfrutado de las ventajas de montar en bicicleta en invierno?

No hay comentarios

Dejar una respuesta


*